Federico Mayor Zaragoza. “Hay que sustituir la cultura de guerra por una cultura de paz”.

DHumanos. Hace unas semanas se presentó en el Club de Madrid, en la capital de España, el  Índice Global de Paz, que elabora anualmente el Instituto para la Economía y la Paz con datos obtenidos en 163 países, el 99,6% de la población mundial. Los datos de este informe ponen de manifiesto el nivel de paz en el planeta en base a parámetros como la seguridad en la sociedad, el alcance de los conflictos domésticos e internacionales, y el grado de militarización. Las calificaciones generales del Índice Global de Paz 2016 han puesto de manifiesto que este año el estado de la paz en el mundo ha empeorado respecto a 2015, y a más velocidad que el año anterior. Sobre esta cuestión, y sobre otros temas de interés -como la seguridad internacional, y la protección de los Derechos Humanos- ha conversado ProNoticias con Federico Mayor Zaragoza, ex Director General de la UNESCO y presidente de la Fundación Cultura de Paz.

¿Qué valoración hace de los datos del Índice Global de Paz 2016?

Refleja la deriva progresiva de un mundo que -a iniciativa del neoliberalismo republicano de los  Estados Unidos- abandonó el multilateralismo democrático representado por la Organización de las Naciones Unidas y los sustituyó por grupos plutocráticos (G7, G8, G20), ineficientes y sesgados, que han contribuido al desconcierto global.

¿En qué ha empeorado la paz en el mundo?, ¿Está más amenazada ahora que hace una década?, ¿Por qué?

Paz es fruto de mediación, de múltiples y oportunas acciones de conciliación, de intervenciones audaces,…. Y, sobre todo, de medidas preventivas.  Y todo ello, coordinado a escala planetaria por una institución internacional respetada por todos y dotada de los recursos personales, técnicos, financieros y de seguridad adecuados.  Se ha hecho exactamente lo contrario.  Es imperativo volver,  a través de una Sesión Extraordinaria convocada a este solo efecto, a disponer de una capacidad de concertación mundial que permita enderezar las tendencias actuales.

¿Cómo deberíamos combatir el terrorismo internacional?

En primer lugar, no fomentándolo. La invasión de Irak, por las ambiciones geo-estratégico-económicas del Presidente George Bush Jr., acompañado por el Primer Ministro británico Tony Blair y por el español José María Aznar, ha sido –con miles de muertos, millones de desplazados, muchísimos mutilados…- un inmenso semillero de terroristas.  Luego se ha tolerado que algunos países “intocables” del Golfo, por su inmensa influencia económica, como Qatar y Arabia Saudita, favorezcan ciertas modalidades del Islam proclives al “ISIS”… Por otra parte, la vergonzosa y punible insolidaridad europea con los refugiados y emigrantes está generando una gran animadversión y deseos de venganza.  Siembra odio y cosecharás terroristas…   Se ha actuado exactamente a la inversa de lo que hubiera debido hacerse: facilitar recursos al PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo) y a las instituciones de cooperación internacional para que se favoreciera vivir dignamente en los países de origen.  En España, la ayuda al desarrollo alcanzó en 2010 un porcentaje del 0,51% del PIB.   Hoy es prácticamente inexistente…  Sólo dos personajes, el Presidente Obama y el Papa Francisco, han comprendido la gravedad de la situación y han actuado en consecuencia: el Presidente Obama, tendiendo la mano al Islam y llegando a un acuerdo con Irán, aunque Israel y el Partido Republicano de US pretendían que se siguiera la misma política que en el caso de Irak…  También ha regularizado la situación a millones de emigrantes y hecho realidad medidas de gran contenido social como el medicare….

El Papa Francisco ha alertado, a través de una Encíclica “ecológica”, la Laudato, sobre la emergencia en que se halla la mayoría del mundo en su conjunto: “Hay que actuar hoy, porque mañana puede ser tarde”.  Es preciso promover los sentimientos de ayuda permanente y las movilizaciones sociales en favor de los más vulnerables, ha declarado al proclamar el Año Santo de la Misericordia…

El terrorismo se origina en el fanatismo, el dogmatismo, el miedo…  Se está favoreciendo la concentración de riqueza en muy pocas manos, acentuándose las brechas sociales.  Según Intermón Oxfam, menos de 100 personas poseen una riqueza mayor que la mitad de la humanidad (¡3.500 millones de personas!).

Está claro, en consecuencia, que es absolutamente imprescindible un nuevo concepto de seguridad, que permita destinar parte de los inmensos caudales que se invierten exclusivamente en gastos militares y producción de armamentos para la seguridad alimentaria, el acceso al agua, los servicios de salud, el cuidado del medio ambiente, la educación… Sólo de esta manera será posible combatir eficazmente el terrorismo.

¿Cuestiones de orden político y económico como el Brexit amenazan la paz?

A las de orden político, acabo de referirme. En cuanto al Brexit, ha sido reflejo del pobrísimo nivel de una Unión Europea exclusivamente monetaria, sin líderes.  Las condiciones del referéndum, tanto jurídica como éticamente, eran inaceptables… ¿Y cómo puede el Reino Unido salir de donde no ha entrado?  Es urgente una rápida reacción a escala europea, para que cada palo aguante su vela.  Se trata de crear, como Robert Schumann pretendía al elaborar el Tratado de Roma en 1950, una Unión Europea política, social y económica.

¿Qué papel deberían desempeñar los estados en el sostenimiento de la paz global?

Una democracia genuina a escala local, nacional y mundial.  Que nadie se engañe: sin unas Naciones Unidas fuertes y atendidas por todos, no será posible evitar que los “señores de la guerra” sigan campando a sus anchas y frotándose las manos.  Actualmente se invierten, como ya he indicado, en gastos militares y en armamento más de 3.000 millones de dólares al día, al tiempo que mueren de hambre alrededor de 20.000 personas, la mayoría de ellos niñas y niños de 5 años de edad… y los ciudadanos, distraídos, espectadores y no actores, por la acción de un inmenso poder mediático que les impide reaccionar…

¿Qué responsabilidad tenemos los individuos en este ámbito?

Ahora, por primera vez en la historia, gracias a la tecnología digital, los ciudadanos pueden expresarse libremente.  Saben lo que acontece en todo el mundo.  Si no actúan, se convierten en cómplices.  Delito de silencio…

La mejor manera de colaborar es formar parte, a través de un gran clamor mundial, de quienes –liderados por International Peace Bureau de Ginebra- reclaman a través de  la campaña “Desarme para el Desarrollo”, que, en todos los países,  se produzca una reducción del 10% de las inversiones en armamento, de tal manera que, sin afectarse los recursos para la seguridad, puedan atenderse las grandes prioridades que las Naciones Unidas vienen preconizando para  una vida digna en todos los  países.

¿La educación fomenta la paz?, ¿Por qué no se trabaja más en este campo?

Sí, la educación es la solución… pero debe empezar con los gobernantes.  Hay que sustituir la cultura de guerra –Si vis pacem, para bellum- por una cultura de paz y no violencia.  La gran transición de nuestro tiempo será la de la fuerza a la palabra (Si vis pacem, para verbum). Educación para ser, como tan lucidamente establece la Constitución de la UNESCO en su artículo primero, “libres y responsables”.  Actuar en virtud de las propias reflexiones y no al dictado de nadie.  Para ser capaces de ejercer, de manera irrestricta, las facultades distintivas de la especia humana (reflexionar, imaginar, anticiparte, innovar, crear!).  La educación es la solución, pero, insisto, a todas las escalas, especialmente a aquellas cuyo comportamiento incide de manera directa sobre el bienestar y el progreso de las sociedades.

¿Cómo se corrigen los desequilibrios regionales que generan conflictos y ponen en grave riesgo la paz del planeta?

Con instituciones de alcance global, que las ambiciones hegemónicas del Partido Republicano de los Estados Unidos, han conseguido siempre debilitar y anular: en 1919, la iniciativa del Presidente Widrow Wilson de crear una Sociedad de Naciones para que se resolvieran los conflictos a través de la diplomacia y nunca más se repitiera el “espanto” de la guerra como la que acababa de terminar se vieron frustradas, porque el Partido Republicano no permitió que los Estados Unidos fuera miembro de la Sociedad de Naciones creada por los Estados Unidos.  De igual modo, muy recientemente, en la década de los 80, cuando todo clamaba paz; cuando el imperio de la Unión Soviética se desmoronaba con el símbolo del Muro de Berlín y se convertían todos los países dominados militarmente en una “Comunidad de Estados Independientes”; cuando la genialidad de un prisionero que, después de 27 años de cautiverio, proclamaba el abrazo y la conciliación que todos creían que se realizaría a través de una inevitable sed de venganza…; cuando se alcanzaba la paz en el conflicto armado de Mozambique, y se culminaba, con los Acuerdos de Chapultepec, la guerra civil de El Salvador, y se reiniciaba el Proceso de Paz en Guatemala… el Presidente Reagan y la Primer Ministro Margaret Thatcher, en lugar de fortalecer a las Naciones Unidas, la sustituyeron por  grupos oligárquicos y sustituyeron, lo cual todavía es más grave, los valores éticos por los bursátiles…  Ahí se halla la causa principal de la complejísima y grave situación presente.

En estos días Colombia ha alcanzado un acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC, ¿Qué opinión le merece este acuerdo?, ¿Este acuerdo pacificará el país?, ¿Qué medidas adicionales habría que adoptar? 

La opinión que hoy merece este acuerdo es excelente, porque pone fin a uno de los conflictos más largos y sangrientos de la historia contemporánea.  Una vez más hay que agradecer la discreta intervención de Noruega y Fidel Castro, y ponderar la actitud del Presidente Santos y sus colaboradores.  También las FARC, que permitirán sin duda alcanzar pronto la paz anhelada en Colombia.  Será un gran día para Colombia y para el mundo entero. Que nunca más los intereses  económicos permitan la extensión y permanencia de situaciones de esta naturaleza. En el caso de Colombia hay que reconocer la especial complejidad que ha revestido su situación, porque no se trataba solo de las FARC, sino del ELN, de los paramilitares, de los narcotraficantes… Se pretendió abordar tan difícil situación por la fuerza.  Fue un enorme y costoso fracaso. Se habrá logrado por la palabra.  Deben esclarecerse los hechos, a través de las Comisiones de la Verdad que sean apropiadas… pero, sobre todo,  ahora es necesario e imprescindible  pensar en el mañana.  El pasado hay que retenerlo como lección pero lo único que importa es el legado de concordia y solidaridad que debe transmitirse a las generaciones venideras. Colombia es uno de los países más importantes para el liderazgo que América Latina debe tener en  la “recomposición” del orden mundial.

¿La violencia que se ejerce contra las  mujeres en muchas partes del planeta –como secuestros, desapariciones, violaciones, o privación de derechos y de libertades- amenaza la paz mundial?, ¿Por qué no se combate de manera eficaz, de forma conjunta, e internacional la violencia contra las mujeres?

Es un factor muy relevante como amenaza para la paz mundial, porque pone de manifiesto que no ha desaparecido una  de las formas más abominables el racismo y discriminación: el machismo, la secular marginación de la mujer… Sin embargo, por fortuna, la mujer está alcanzando, en los últimos años, el papel que le corresponde en la toma de decisiones, gracias a sus facultades inherentes, y ya nunca más por el lógico mimetismo que ha prevalecido a lo largo de la historia, cuando, por razones normalmente dinásticas, la mujer debía, de pronto, ejercer el poder… El Presidente Nelson Mandela me dijo un atardecer de 1996 en Pretoria que “la mujer es la piedra angular de la nueva era”, porque sólo excepcionalmente hace uso de la fuerza… cuando el hombre sólo excepcionalmente no la utiliza…

¿Las desigualdades y la pobreza que sufre la infancia es un atentado contra la paz?

Desde luego, la preeminencia de los niños, como ya he indicado antes, debe ser una de las normas esenciales para los tiempos nuevos que se avecinan.  Sin embargo, una vez más, debe destacarse, que cuando en 1989 se convocó la firma de la Convención de los Derechos de la Infancia, elaborada por UNICEF bajo la dirección de aquel gigante de la cooperación internacional que se llamaba Jim Grant, sólo hubo un Estado, que a última hora, en presencia de todos los mandatarios del mundo, decidió, con una incoherencia e irresponsabilidad total, no firmar la Convención.  Siguen sin hacerlo.  El Presidente Bush (padre), representante del Partido Republicano de los Estados Unidos, dejó constancia una vez más de que son las ambiciones hegemónicas y el complejo de superioridad de su partido, importantes factores que se hallan en el origen de muchos de los descalabros actuales.

¿Cómo ve la paz en el mundo dentro de una década?, ¿Y el estado de los Derechos Humanos en el planeta?, ¿Nos faltan medios o voluntad para alcanzar mayores cotas internacionales de paz?

Creo que en una década, la situación global habrá mejorado, porque “Nosotros, los pueblos…”, como tan lúcidamente se inicia la Carta de las Naciones Unidas, habrán tomado en sus manos las riendas del destino común. El contexto de una democracia genuina (ética, social, política, económica, cultural e internacional) habrá propiciado en la mayor parte del planeta la transición de súbditos a ciudadanos, de invisibles a visibles, de obedientes a insumisos… la gran inflexión histórica de la fuerza de la palabra.